Sin piel, con huesos

fragmentos

Nunca imaginé que me encontraría contigo en la noche de Todos los Santos. Allí, al otro lado de la frontera, no puedo rozarte. No hay besos ni caricias. Ni siquiera huele a ti. Sólo tierra, tierra y lombrices, en mi espalda, justo donde deberían estar tus manos enormes, que ya no son manos, sino recuerdos. Delirios sin piel, con huesos.

Un comentario en “Sin piel, con huesos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *