un nido en las clavículas

 

La poesía de Pilar en estas páginas es valiente y honesta y, a su vez, delicada e íntima, certera. Es la poesía que necesitamos para nombrarnos, señalar nuestro cuerpo y construir un futuro brillante de entrañas resplandecientes como libélulas. Eso ha supuesto un riesgo para Pilar: romper con su estilo y poética anterior, presente aún en la primera parte de este poemario, que las pérdidas sólo pueden nombrarse desde el lenguaje primitivo. “Ya no hay porno. Ni poesía”, sentencia, se rompe una hoja y la voz de Pilar crece para inundarnos a todas. Fuera de la crisálida (o quizás dentro de la caja torácica), su poesía es concreta, madura y sugerente. Conecta con sus coetáneas —María Ramos, Maite Dono, María Sotomayor— al tiempo que recoge las enseñanzas de las Maestras –Sylvia Plath, Piedad Bonnett, Juana Castro—.

(Extraído del prólogo de ‘Un nido en las clavículas‘, escrito por Ana Castro)

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